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9/3/2008

Bill Russell, o como tener mas anillos que dedos.


La foto de hoy ilustra a uno de los mayores iconos en la historia del baloncesto, fundamentalmente de la NBA. Bill Russell, un esbelto pivot de Lousiana de 2.06 nacido en 1934 comenzó su andadura baloncestística en Oakland, concretamente en la Universidad de San Francisco donde promedio unos increibles 20 puntos y 20 rebotes por partido consiguiendo además dos títulos de la NCAA en los años 1955 y 1956. Por otro lado aquellos años de grandes triunfos no fueron todo lo deseables para el jugador, ya que tuvo que aguantar constantemente insultos racistas en una época donde la gente de color no estaba bien considerada.
Tras cumplir su cliclo universitario, decidió declararse elegible para el draft de 1956, donde fue finalmente elegido en segundo puesto por los Boston Celtics de Red Auerbach, el cual buscaba un especialista defensivo y reboteador para unos Celtics eminentemente ofensivos. Con el, la franquicia bostoniana se llevaba a un tremendo atleta, no dotado de una gran altura pero si de una potencia de salto y una envergadura descomunal. Desde el momento de su llegada se convirtió en pieza fundamental para un equipo que literalmente barrería a sus contrarios duranta más de una década. Durante sus 13 temporadas ininterrumpidas en Boston Celtics promedió la friolera de 15 punto y 22 rebotes, en lo que es una de las mayores marcas en la historia de la NBA solo puesta en entredicho por el gran Wilt Chamberlain. Durante su dilatada carrera le dió tiempo a conseguir 5 mvp de la temporada, un mvp del all-star de 1963, la medalla de oro olímpica de 1963 y lo más importante, 11 anillos de campeón de la NBA. De 1956 a 1969, Russell, más el estupendo equipo que tenía alrededor entre los que se incluyen uno de los grandes bases de todos los tiempos como Bob Cousy, el excepcional alero-tirador John Havlicek o los memorables bases K.C. Jones y Bill Sharman los cuales dominaron practicamente a su antojo la NBA. Queda el estupendo bagaje de Bill en Boston, 11 anillos en 13 años como profesional, de los que se recuerdan especialmente los memorables enfrentamientos que tubo con otros dos grandes de este deporte.



El primero Wilt Chamberlain, en sus época en Lakers y Sixers con el que se disputaba los diferentes galardones como mejor anotador y reboteador, además de diversas finales NBA en las que se encontraron y el segundo Bob Pettit, jugador de Atlanta que le arrebato a Celtics el anillo de la temporada de 1957/1958. Además de los Hawks de Pettit, solo un equipo más pudo con el equipo de Bill Russell, estos fueron como no los Sixers del ya mencionado Chamberlain que fulminaron a los de Massachussets en las finales de conferencia. Para ir finalizando, comentar que tras su retirada en 1969 poco tiempo después le retirarían la camiseta los Boston además de incluirse en el Salón de la fama del baloncesto y en el top 50 de jugadores NBA de todos los tiempos. También hizo sus pinitos como entrenador en Seattle y Sacramento, pero la cosa no salió muy bien. Después de eso se le conocen las facetas de comentarista y escritor, aunque sin duda siempre será recordado como aquel pequeño pívot capaz de dominar la NBA entera a base de trabajo y carácter. Sin duda, toda una figura idolatrada por la mayoría de aficionados del basket como un jugador irrepetible, una fuerza de la naturaleza a la que casi nadie aspiró a detener.

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