24 mar. 2008

El infierno de Sabonis

He aquí un artículo ya muy antiguo, pero de gran contenido sentimental e histórico. Cualquier buen aficionado al basket debería echarle una ojaedita para que así traslade a su mente el gran sacrificio por el que paso el pivot lituano tras su primera y gravísima lesión en el tendón de aquiles, la cual hizo mermar su rendimiento durante toda su carrera. A que cotas hubiera llegado Sabonis sin la lesión es una duda que siempre tendrémos, pero nadie cuestiona que sano, hubiera dominado el basket mundial a placer.


Gigantes del basket, nº 130, 2 de mayo de 1988. Primeras impresiones a la lesión de Sabonis:

El prematuro ocaso del gigante lituano.

“A veces siento ganas de llorar”

Todo el mundo le pronosticaba un espléndido futuro. Su juego no conocía fronteras y las ofertas le llegaron de todas partes del mundo. Los equipos profesionales y universitarios norteamericanos tampoco se sustrajeron al brillante encanto de este diamante en bruto, cuya cotización nadie se atrevía a valorar. Sin embargo, una grave lesión ha truncado una carrera deportiva que podía haber hecho historia. Es el ocaso del gigante lituano.

Arunas Pakula (corresponsal en la URSS).

La impotencia ante su terrible situación le ha llevado a declarar que “a veces siento tremendos deseos de llorar”. Arvidas Sabonis, alabado por su juego en tantas y tantas ocasiones, conoce perfectamente la otra cara de la moneda, el lado amargo del baloncesto. Arvidas nunca podía pensar que pasar del todo a la nada es un proceso tan rápido.

La fortuna le sonreía abiertamente y sólo tenía 21 años. Su fama, labrada por excelentes actuaciones en el campeonato de liga de su país y en las competiciones europeas, llegó a los oídos de los ojeadores norteamericanos. En junio de 1986 fue elegido en la primera ronda del draft –en el puesto nº 24- por Pórtland Trail Blazers. Él guardaba unos inmensos deseos de jugar en la NBA, aunque era consciente de la imposibilidad de consumar ese sueño ante las rígidas disposiciones de las autoridades deportivas soviéticas. Ahora sus objetivos han cambiado y sólo piensa en retornar a las canchas de baloncesto. Una grave lesión en el tendón de Aquiles de la pierna derecha a cercenado por completo su futuro. No es imposible que Arvidas Sabonis reaparezca en las Olimpiadas de Seúl, pero él sabe que es muy difícil. Mientras, Alexander Gomelski no hace otra cosa que rezar.

“Todo aquel que me conozca sabe cómo me encuentro en estos momentos, pero también debería saber que ésa es una cuestión sobre la que no me gusta hablar. Estoy cansado de contestar a las mismas preguntas un día tras otro, y cuando alguien insiste mucho prefiero acabar la conversación con un ´´estoy muy bien gracias´´”.

Arvidas Sabonis saca a relucir su difícil carácter que le ha hecho ganarse buena cantidad de enemistades. También en la cancha se reflejan sus sentimientos. Aunque en determinadas ocasiones se le ha criticado su indolencia, no se puede dudar que su presencia influye poderosamente en el rendimiento de su equipo. Sin Sabonis, la selección de la URSS perdió la final del Eurobasket, y su propio equipo, el Zalgiris Kaunas, ha sido incapaz de ganar la liga como en las tres últimas ediciones. En la Unión Soviética ya se empieza a cuestionar las posibilidades reales del equipo nacional en un compromiso tan importante como las Olimpiadas.

El comienzo de los problemas de Arvidas Sabonis con el tendón de Aquiles de la pierna derecha se remonta a hace casi dos años, concretamente a mediados del mes de junio de 1986. La selección soviética se encontraba disputando varios encuentros amistosos de preparación con vistas al Mundobasket. En un entrenamiento previo a uno de ellos, en Tenerife, las molestias en el tobillo le impidieron luego jugar todo el partido ante el San Marino Larios. Luego, en San Sebastián, fue reservado por completo para que debutara en el Ferrol. En Donostia se produjeron los primeros reconocimientos. En la clínica pakea declaró: “Tengo una rotura fibrilar en el tendón de Aquiles. No es nada grave, aunque un jugaré hasta que empiece el Mundial”.

Efectivamente, las molestias no parecían demasiado importantes y Sabonis triunfó en el Mundobasket, de donde se recuerda su enfrentamiento con el norteamericano David Robinson. A finales de septiembre su equipo ganó la copa intercontinental, gracias a la contribución de Arvidas, dando un aviso a los equipos europeos sobre el rendimiento del Zalgiris en la inminente copa de Europa.

Sin embargo, los lituanos poco pudieron hacer, ya que su estrella recayó definitivamente. Los médicos le impusieron reposo, pero Sabonis retornó a la competición activa para ayudar al Zalgiris a ganar el tercer título de liga consecutivo ante el TSSKA de Moscú.

Sin embargo, Arvidas pagó caro el esfuerzo,. Desde entonces -abril de 1987- no ha podido jugar al baloncesto y se recupera de las dos intervenciones quirúrgicas a que ha sido sometido.

Aleksandras Kosaukas, antiguo preparador de atletas de campo a través, ayuda a Sabonis en su rehabilitación. “Aleksandras es realmente duro, pero creo que vamos en el camino correcto. Suele decir que los baloncestistas no estamos preparados para resistir grandes esfuerzos, en un intento de herir mi amor propio, pero sé que está satisfecho con mi trabajo. Cada día entrenamos varias horas fortaleciendo especialmente los abdominales, la espalda, brazos y manos. Utilizamos balones medicinales, pesas especiales e incluso algunos aparatos inventados por el propio Aleksandras. También, casi todos los días, vamos a nadar, jugamos al waterpolo y remamos junto al equipo nacional en una máquina diseñada para ello”.

Como siempre, Arvidas se muestra tímido cuando se le pregunta sobre sus objetivos más inmediatos, pero cualquiera que vaya al gimnasio puede intuirlos fácilmente. Arvidas, después de una hora de ejercicios intensivos, todavía es capaz de promediar 42 paladas por minuto, más que los componentes del equipo nacional de remo.

“Para mí, la recuperación va por buen camino. Durante varios meses he estado utilizando un zapato especial para caminar que cambiaba la posición del pie. Pero, desafortunadamente, el zapato se ha roto. Estuve esperando que mis compañeros de la selección me trajesen uno nuevo de los Estados Unidos, pero, al final, nada de nada. Ahora me han quitado ya los clavos de la segunda operación y utilizo mis botas de baloncesto o unos mocasines. La verdad es que los músculos de mi pierna derecha están un poco atrofiados y estoy realizando ejercicios especiales para devolverles su fortaleza original. Todo ello, claro, sin someter el tendón a ninguna presión”.

Los rumores que circulan en la URSS apuntan a que Arvidas SAbonis estará preparado para jugar en las Olimpiadas de Seúl. “Hace más o menos un mes me visitó Alexander Gomelski y eso que no me había venido a ver en los últimos seis meses. Me dijo: ´´Mira, Sabas, todo va a salir bien. Belostenny ya ha superado sus problemas de úlcera y puede jugar, pero Tkachenko parece definitivamente perdido para nuestro baloncesto. Por eso, sé un buen chico y trabaja para estar con nosotros en Seúl. Debes hacerlo porque nosotros te necesitamos´´. Esas palabras me afectaron y no sabía si se estaba volviendo loco o qué. Le respondí que esperaba volver a tiempo para jugar al baloncesto, pero que no creía que mi nivel fuese el adecuado”.

Una competición más lejana en el tiempo, la recopa, será disputada por el Zalgiris Kaunas. “Entonces sí que pienso estar a tope, aunque lo principal es que mi tendón de Aquiles esté completamente recuperado. Luego me tendrán que operar del tendón izquierdo. Me han dicho que será una intervención sencilla, pero... quién sabe”.

Arvidas Sabonis ha sido operado dos veces del tendón derecho, la primera para restañar la rotura fibrilar y la segunda para recomponerlo tras una caída por las escaleras de su casa. “Las dos operaciones anteriores fueron uregentes y se realizaron en Vilnius por un equipo de microcirugía. Ahora tenemos más tiempo y estudiamos la posibilidad de acudir a un centro médico de Portland, Atlanta o Los Ángeles. Creo que el mejor está en Los Ángeles, pero lo que realmente deseo es que se aceleren las cosas para que me recupere lo antes posible”.

La forma física de Arvidas se ha deteriorado. “Tengo problemas con el peso. Llegué hasta los 130 kilos, pero con una dieta estricta y varias sesiones de sauna he rebajado el peso hasta los 115-118 kilos”.

Sin embargo, lo peor para Sabonis es permanecer alejado de las canchas de baloncesto. “Eso sí que es una tortura que pocos pueden imaginar. He viajado con el Zalgiris a los encuentros importantes, me he sentado en el banquillo, animando a los compañeros, y a veces he sentido ganas de saltar a la cancha paras ayudar a mi equipo cuando jugaba mal. Es frustrante y a veces he sentido ganas de llorar. Sin baloncesto no sé que hacer. Me contento con lanzar a canasta. Un secreto: he mejorado mi lanzamiento de larga distancia”.

El Real Madrid se interesó en su día por la contratación de Arvidas Sabonis. “El Real es uno de los equipos a los que me gustaba enfrentarme y serás uno de los mejores de Europa con Petrovic o sin él. En un futuro muy cercano espero poder enfrentarme a ellos, y, por supuesto, ganar la copa de Europa”.

Un año apartado de la práctica del baloncesto es una experiencia dura. “Evidentemente, no es un periodo afortunado de mi vida. Sin embargo, he aprendido a valorar otros aspectos y a darme cuenta de quiénes son mis amigos de verdad, los que pertenecen junto a mí en estas circunstancias. La lesión ha sido un test para muchos, no sólo para mi”.