De momento voy a colocar los cinco nombres de jugadores que para mi gusto deben conformar el cinco titular de rookies de esta temporada, más adelante lo completaré. Por ahora yo me quedo con esto cinco:
1. Base: Mike Conley (Memphis Grizzlies)
2. Escolta: Al Thorton (LA Clippers)
3. Alero: Kevin Durant (Seattle Supersonics)
4. Ala- pívot: Jeff Green (Seattle) /Sean Williams (Nets)
Aquí vemos un vídeo de Navarro en el Europeo de España del pasado verano y en el calentamiento el tío se pegó 20 triples seguidos desde el mismo punto, con una puntería de la que ya nos tiene acostumbrados pero que aún así en ese poco tiempo el tío encestó y encestó y... y sorprende.
Con este conciso título, pienso hacer un recuerdo a los primeros jugadores europeos que entraron en la NBA y asfaltaron un hasta entonces muy díficil camino para llegar a la mejor competición del mundo. Ello son los pioneros, los que permitieron que el gran público europeo empezara a concebir la NBA, como una competición atractiva y atrayente. Sin duda, sin ellos hoy en día la representacion europea no sería tan grande. Para explicar mejor este fenómeno, cada cierto tiempo colocaré un jugador diferente hasta completar los más importantes.
El primer artículo de esta saga va de dedicado a Detlef Schrempf, jugador alemán nacido en Leverkusen pero educado desde el instituto en Estados Unidos, concretamente el Centralia High del estado de Washington y más tarde la Universidad de Washington, donde se convertiría en un jugador de importancia con 12 puntos y 6 rebotes como estadística media tras su ciclo universitario. Recordándolo un poco, Detlef era un alero muy alto (2.06), fibroso y sobretodo rápido tanto en movimientos como lanzando, en lo que era y es un prototipo de jugador muy buscado actualmente y que se puede comparar con jugadores como Vladimir Radmanovic, Peja Stojakovic o Milan Gurovic. A esto le ayudaba su poco peso, alrededor de 100 kg, lo que le permitía no sólo ser un alero capaz de anotar y desequilibrar al contrario, sino también ser un gran reboteador y pasador, por lo que posiblemente por sus números haya sido uno de los aleros europeos más completos. Tras esto se presentaría al draft de 1985, donde sería elegido en octavo puesto por Dallas Mavericks. Durante las 4 temporadas en la franquicia tejana (1 de ellas intercalada en su paso por Indiana) se convirtió en un jugador más que considerado, ya que aunque sus números eran bajos (alrededor de 8 puntos por partido), se preveía la explosión de un gran anotador en ciernes. Esta previsión se cumplió a partir de su cuarto año en la NBA, tras su traspaso a Indiana Pacers donde jugaría en cinco temporadas. Fue en este momento cuando su figura terminó de convencer a espectadores y crítica en general, con un aumento de la anotación y de los porcentajes de tiro muy altos, todo esto con el agravante de que casi siempre solía salir desde el banquillo. En general su estancia en Indiana fue memorable, junto al gran Reggie Miller, donde promediría en torno a los 18 puntos 9 rebotes y 4 asistencias, además de alcanzar algunos de sus mayores logros indivuaduales como dos galardondes de mejor sexto jugador y una participacion en el all-star game.
A partir de la temporada 93/94 comienza su verdadero cambio hacia el status de jugador básico, consagrándose como jugador titular casi indiscutible. Esto ocurrió gracias al traspaso que lo llevo a la franquicia de Seattle Supersonics donde se consagraría a todos los niveles. Sus número se mantuvieron muy estables en las 6 temporadas en la franquicia washingtoniana, no bajando nunca de los 15 puntos y 6 rebotes por partido, rondando en varias temporadas los 19 puntos 9 rebotes de media, en lo que fue una manifestación tremenda de como mantener un nivel all-star durante muchos años. Siempre nos acordaremos los aficionados al basket de aquel gran equipo que montaron los Supersonics con el propio Schrempf, más las estrellas Gary Payton, Shawn Kemp y Sam Perkins, los cuales dieron muchisimas guerra aqueños años, especialmente en la temporada 95/96 donde llegaron a las finales NBA, en las que perdieron con los casi invencibles Bulls de Michael Jordan. Como méritos individuales también obtuvo dos participaciones más en all-stars, lo que da una idea, del tremendo nivel al que llego este alero. En el año 99 y ya manifestando un considerable bajón físico, decide marcharse como un héroe de Seattle y terminar de forma tranquila su carrera en los Portland Trail Blazers.
Sus dos últimas temporadas en la NBA tanscurrieron con más pena que gloria, afectado por diversas lesiones que no le permitieron jugar muchos partidos, pero que para nada empañan la gran carrera del alemán. Al final acabaría su carrera con unos número que ya quisieran para sí, la mayoría de jugadores europeos que deciden saltar el charco. Sus 14 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias por partido en toda su carrera demuestran que su nivel, muy complicado sera de igualar para cualquier europeo que se precie.
Para concluir este pequeño artículo sobre el primero de los pioneros, recordar siempre que este jugador aún criado desde los 16 en Estados Unidos, siempre se consideró y se considera un alemán más, por lo que este aspecto no debe ser llevado a confusiones. Incluso participó en diferentes competiciones con la elástica alemana, como en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. No quedarán en el olvido sus tremendas actuaciones individuales, venadas de anotación espectaculares, siempre acompañadas de una fluidez en el tiro y una mecánica casi perfecta. Por ello no es raro que muchos especialistas lo etiqueten como uno de los mejores tiradores de la década de los 90, donde en muhas temporadas rozó e incluso superó el 50% de efectividad en el tiro de tres. En tres palabras, era un monstruo.
Aquí un video donde aparece Detlef junto a otros jugadores:
Aquí un par de videos del magnífico pívot nigeriano Hakeem Olajuwon, al cual trataré con más profundidad más adelante. Sin duda y como se observa en los videos, uno de los mejores juegos de pies que ha dado la NBA. Nostalgia da, ver a un jugador con tales fundamentos técnicos y exquisitez de movimientos, algo que hoy en día se echa de menos.
Triple doble con Nacho Rodríguez. Extensa entrevista con un histórico de la ACB en activo. Hace unos años se planteó la retirada tras acabar su etapa en Barcelona pero un breve paso por Menorca y ahora dando lecciones en Valladolid hace que disfrutemos de un gran jugador.
La foto de hoy ilustra a uno de los mayores iconos en la historia del baloncesto, fundamentalmente de la NBA. Bill Russell, un esbelto pivot de Lousiana de 2.06 nacido en 1934 comenzó su andadura baloncestística en Oakland, concretamente en la Universidad de San Francisco donde promedio unos increibles 20 puntos y 20 rebotes por partido consiguiendo además dos títulos de la NCAA en los años 1955 y 1956. Por otro lado aquellos años de grandes triunfos no fueron todo lo deseables para el jugador, ya que tuvo que aguantar constantemente insultos racistas en una época donde la gente de color no estaba bien considerada. Tras cumplir su cliclo universitario, decidió declararse elegible para el draft de 1956, donde fue finalmente elegido en segundo puesto por los Boston Celtics de Red Auerbach, el cual buscaba un especialista defensivo y reboteador para unos Celtics eminentemente ofensivos. Con el, la franquicia bostoniana se llevaba a un tremendo atleta, no dotado de una gran altura pero si de una potencia de salto y una envergadura descomunal. Desde el momento de su llegada se convirtió en pieza fundamental para un equipo que literalmente barrería a sus contrarios duranta más de una década. Durante sus 13 temporadas ininterrumpidas en Boston Celtics promedió la friolera de 15 punto y 22 rebotes, en lo que es una de las mayores marcas en la historia de la NBA solo puesta en entredicho por el gran Wilt Chamberlain. Durante su dilatada carrera le dió tiempo a conseguir 5 mvp de la temporada, un mvp del all-star de 1963, la medalla de oro olímpica de 1963 y lo más importante, 11 anillos de campeón de la NBA. De 1956 a 1969, Russell, más el estupendo equipo que tenía alrededor entre los que se incluyen uno de los grandes bases de todos los tiempos como Bob Cousy, el excepcional alero-tirador John Havlicek o los memorables bases K.C. Jones y Bill Sharman los cuales dominaron practicamente a su antojo la NBA. Queda el estupendo bagaje de Bill en Boston, 11 anillos en 13 años como profesional, de los que se recuerdan especialmente los memorables enfrentamientos que tubo con otros dos grandes de este deporte.
El primero Wilt Chamberlain, en sus época en Lakers y Sixers con el que se disputaba los diferentes galardones como mejor anotador y reboteador, además de diversas finales NBA en las que se encontraron y el segundo Bob Pettit, jugador de Atlanta que le arrebato a Celtics el anillo de la temporada de 1957/1958. Además de los Hawks de Pettit, solo un equipo más pudo con el equipo de Bill Russell, estos fueron como no los Sixers del ya mencionado Chamberlain que fulminaron a los de Massachussets en las finales de conferencia. Para ir finalizando, comentar que tras su retirada en 1969 poco tiempo después le retirarían la camiseta los Boston además de incluirse en el Salón de la fama del baloncesto y en el top 50 de jugadores NBA de todos los tiempos. También hizo sus pinitos como entrenador en Seattle y Sacramento, pero la cosa no salió muy bien. Después de eso se le conocen las facetas de comentarista y escritor, aunque sin duda siempre será recordado como aquel pequeño pívot capaz de dominar la NBA entera a base de trabajo y carácter. Sin duda, toda una figura idolatrada por la mayoría de aficionados del basket como un jugador irrepetible, una fuerza de la naturaleza a la que casi nadie aspiró a detener.